CONEXIÓN MENTE - CORAZÓN I: la sabiduría del corazón

Actualizado: abr 15

DESPERTANDO NUESTRO POTENCIAL HUMANO

Entre la mente y el corazón hay una conexión muy profunda e interesante, son un matrimonio.

Con el tiempo, hemos ido estableciendo una forma de pensar en esta relación muy distinta a los pueblos indígenas, a las tradiciones orientales y estoy casi segura que también de nuestros propios ancestros.


Siempre estamos escogiendo o debatiendo entre la mente y el corazón cuando, en realidad, lo importante no es decidir quién gobierna en cada momento y circunstancia, sino que lo verdaderamente importante es la conexión entre ambos.


Lo que sabemos ahora es que nuestro cerebro libera la química necesaria en nuestros cuerpos para el equilibrio hormonal, para la curación, el rejuvenecimiento, la regeneración de tejidos y células,...


Pero quien envía la información al cerebro de qué hay que hacer es el corazón

Nosotros somos los que creamos las instrucciones a través de los sentimientos, emociones, sensaciones y las creencias que crean pensamientos que, a su vez, generan las emociones en nuestros corazones.


Hace relativamente poco que los científicos han descubierto que nuestro corazón tiene la habilidad de "pensar" por si sólo, de percibir y sentir por si solo.



Ésto nos conduce a un nuevo entendimiento en esta relación mente - corazón.



Nos hemos acostumbrada a usarlos independientemente (uno o el otro, lo que siento o lo que pienso) pero estos dos órganos no sólo están profundamente conectados sino que forman una única red neuronal común


(una red formada por nervios a través de la espina dorsal y el nervio vago que conectan el corazón y el cerebro)


A través de esta red, el cerebro y el corazón establecen grandes conversaciones cada día, en cada momento

Lo más fascinante es que la mayor parte de la información va del corazón al cerebro, no al revés.


El canal principal va del corazón a la mente: es en esta dirección donde se encuentran el grupo más grueso de fibras nerviosas que permiten este diálogo. Del cerebro al corazón hay una conversación menor a través de la espina dorsal al corazón.


Comprender esta conexión entre mente y corazón, saber qué beneficios conlleva y cómo podemos establecerla es el principio del despertar de nuestros potenciales humanos


Una de las cosas más interesantes que nos aporta esta conexión mente-corazón es el despertar de una de las capacidades humanas más interesantes: la intuición profunda. Cuando esto se produce, nos llega un conocimiento directo.


Nuestro corazón sabe cuando algo es verdadero para nosotros y cuando no

(desde un vínculo amistoso, amoroso, un trabajo, un lugar donde vivir,... Todo)


¿Y cómo sabemos si lo que estamos oyendo viene realmente del corazón? O viene de la mente, del subconsciente o quiza de un miedo...? Pues es importante estar atentos para, primero de todo, no buscar la respuesta a fuera. Muchas veces me preguntan a mí y yo no puedo saber la respuesta.


En mi caso, al trabajar mayoritariamente con mujeres, me preguntan: ¿Por que crees que hace meses que no me viene la menstruación? ¿Por qué no me quedo embarazada? ¿Por que tengo tantos abortos? ¿Por qué me duele la menstruación o tengo endometriosis y mi endometrio crece fuera del útero? ¿Por qué tengo u cáncer en el pecho, un mioma, ovarios poliquísticos...?


Y siempre respondo lo mismo: no lo sé, sólo tú puedes saberlo.


Está claro que cada enfermedad o desequilibrio acostumbra a estar asociado a patrones y comportamientos derivados de las creencias. Después de años estudiando el cuerpo y observando cuerpos con su interrelación con las emociones y pensamientos, sólo ver los movimientos y escuchar discursos puedo ver ciertos patrones fácilmente. Usualmente las personas que tienen muchos abortos comparten un mismo patrón entre ellas e igual con las que no se quedan embarazadas,...


Pero ésto, lo que yo veo o lo que yo sé, aquí no es lo importante. No sirve que yo lo vea, sólo sirve que la persona pueda sentirlo y darse cuenta. Primero, porque mi conocimiento es limitado y pasa, inevitablemente por mis creencias y yo nunca podré saber, qué necesita una alma para crecer; yo sólo puedo saber qué necesita mi alma.


Y después, porqué si la otra persona me cree, estará cambiando de creencia pero no estará conectando con la fuente de la información auténtica: uno mismo.


Sólo tú lo sabes: lo sabe tu cuerpo, lo sabe tu corazón.

Yo sólo puedo hacer la pregunta adecuada para que tu cuerpo, tu intuición, tu corazón hablen y la mente escuche.

Mi trabajo es crear el espacio y las condiciones necesarias para ayudar a que cada uno se conecte consigo mismo.


Pregúntate: ¿Qué significa esto para mi? ¿Para qué me pasa ésto? ¿Qué significa ésto en mi vida?

Si te haces estas preguntas con el corazón, en lugar del cerebro, te llegará la información que necesitas.


En nuestra cultura nos han enseñado y nos hemos habituado a descartar este tipo de información intuitiva y cada vez estamos más desconectados de ella, pero sigue estando allí.


Nos enseñan qué es correcto y qué no, qué es bueno y qué es malo, que hay que hacer y qué no. Con el tiempo y la presión social se va creando cada vez más distancia entre nuestro cerebro y nuestro corazón.


Por ejemplo, cuando conocemos a alguien, al principio, hay algo que nos atrae o que nos aleja; algo que hace que de entrada nos caiga bien o mal sin conocerlo aún. Automáticamente, descartamos esta información porque nos han dicho que son prejuicios, que hay que conocer a las personas,... Pero no son prejuicios, son sensaciones: INFORMACIÓN.


Cuando sabemos que no hay nadie a quien preguntarle porqué no hay nadie que tenga mi respuesta porque cada uno tendrá la suya, entonces, sólo se trata de saber qué es lo que nuestra intuición nos está diciendo.


Ésto pasa muchísimo con la salud. Cuando las personas están enfermas, cada doctor, amigo, familiar o compañero le dice que haga algo distinto y la mente cada vez está más confundida porqué no hay bien o mal, correcto o incorrecto, nadie tiene la respuesta; sólo uno mismo y su corazón.


Aunque tenemos la creencia que escuchar al corazón es vivir en la incertidumbre, la verdad es que no hay nada más certero y determinante que las respuestas del corazón.


Cuando es el corazón el que habla, lo hace de forma precisa, concreta, generalmente con una sola frase o palabra. Muy raramente el corazón empezará a contarte una historia o empezará con un gran preámbulo para justificar la respuesta que está a punto de darte.


Si haces una pregunta a tu corazón y te empieza a explicar una historia, muy probablemente no sea tu corazón sino tu mente, tu lógica, tu ego que siente que necesita justificar la respuesta. El corazón no hace ésto. Él es rápido y preciso. Muchas veces te responde incluso antes de que termines la pregunta.


El cerebro, en cambio, antes de darnos la respuesta necesita pasar por todos los circuitos de la lógica, los miedos, las cuestiones del pasado, las inseguridades, autoestima,...


Hay una sabiduría única en el corazón: una valoración sin juicio, correcto-incorrecto, bueno o malo. El corazón sólo puede discernir qué es para nosotros y qué no. Y no puede discernir qué es para otro o qué no.


A medida que vamos re-conectando con nuestro corazón podemos empezar a despertar esta intuición profunda y tener acceso a esta información directa de una misma para una misma.


Y es a partir de aquí, de este punto, que podemos empezar a desarrollar otro tipo de capacidad que va mucho más allá.





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