TANTRA Y LA ASCENSIÓN DEL FUEGO SEXUAL

El fuego es el deseo, la pasión, la vida que pulsa en nuestro interior

Cuando sentimos excitación empezamos a calentarnos internamente


La traducción actualizada, consciente y sin carga del "ir caliente" sería "estar llen@ de vida"

Pero la mayoría (porque así nos enseñaron sin saber qué enseñaban) sienten esa calentura o ese impulso interno y CLICK! Piensan: quiero sexo! Y muchas veces no es eso.

Porque ir caliente es ir lleno de fuerza, de energía, de vitalidad


No es verdad que es una necesidad animal, si las mujeres estamos en celo 3 días de cada 28! Ya me diréis...


La sexualidad humana es muy, muy compleja. Es un aprendizaje como cualquier otro (como escribir, leer o ir en bicicleta...)

Por eso tantas y tantas veces después de tener sexo compartido o con un@ mism@, muchas personas se quedan terriblemente insatisfech@s


O sintiéndose mucho peor, sobre todo si son mujeres (polo receptor) ya que, no solo han creando un estrecho vínculo energético, también han llenando su cuerpo de muchísima información...


Estaréis conmigo que, si creemos que somos algo más que un cuerpo, en este caso los preservativos a nivel emocional, mental y espiritual, no nos sirven...


Para el Tantra conocer nuestra sexualidad es fundamental.


Es la forma de saber cómo despertar esta fuerza, cómo utilizarla y, sobre todo, es la única forma de ser realmente libres para escoger el PARA QUÉ.


Aún así, aunque en la era moderna el Tantra se asocia casi enteramente con el sexo y, al igual que el Yoga, podríamos decir que hay tantos tipos como maestr@s lo comparten, en realidad si nos vamos a los orígenes (creo que es una buena manera de no perdernos en interpretaciones...) podemos constatar que el Tantra no va de sexo, igual que el Yoga no va de hacer posturas.



El propósito del Tantra, como descubrimos en los sutras del Vigyan Bhairav Tantra (considerado el texto yóguico más antiguo) no es simplemente proporcionar a las personas una mejor vida sexual,

sino más bien en aprender a utilizar nuestra sexualidad, junto con innumerables situaciones y encuentros de la vida corriente, como puertas de entrada a la experiencia de la meditación.


Por eso hay tantísima confusión porque estamos hablando de sexualidad y espiritualidad o estados expansivos de conciencia, los aspectos del ser humano más desconocidos, menos explorados y ejercitados y con más prejuicios y creencias equivocadas o, mínimo, imprecisas.


Muchas veces se confunde el Mindfulness o la concentración mental (Dharana) con la meditación (Dhyana)


Meditar no es un acto mental.

Mi maestra siempre me decía "recuerda, puedes crear todas las condiciones para que la meditación llegue, pero la meditación viene cuando viene". Meditar es como dormir, podemos decir "voy a dormir" pero te duermes cuando el sueño te invade.


Meditar es un estado del ser.

Un estado interno en el que todas las creencias, doctrinas y las respuestas externas han desaparecido dejando sólo la conciencia pura y libre de pensamientos que puede percibir la realidad directamente tal y como es.


Por eso no es concentración y entrenamiento mental, ni dejar la mente en blanco ni en colorines ni recrear ninguna escena en imágenes mentales (que no digo que no sirva), digo que la meditación es otra cosa. Ya la traducción confunde... Para el diccionario "meditar" es un acto reflexivo... Ahí está el error!


La meditación no es ni un acto propiamente mental (aunque la glándula pineal es fundamental), sobre todo lo que no es, un acto reflexivo ni que dependa en exclusiva de nuestra voluntad.


Incluso las técnicas de meditación no son la meditación; son sólo mapas, como fórmulas científicas.

No se trata solo de saberlas y estudiarlas, sino de usarlas, de experimentar con ellas en el laboratorio del propio espacio interno.


La meditación es lo que puede suceder como resultado del experimento.



MEDITACIÓN Y ENERGÍA SEXUAL


En una sola sesión, después de practicar ciertos movimientos, ciertas respiraciones y ciertas prácticas meditativas, sí, sí, en un solo día podemos transformar significativamente nuestra sexualidad.


Hay también el pensamiento extendido que en las clases de Tantra nos estimulamos nuestras partes físicas más erógenas y, la verdad, muchas veces ni nos tocamos...


Y aún así, en un solo día, por ejemplo, podemos pasar de no tener flujo vaginal a tenerlo en abundancia; de no tener lívido a sentir mucho deseo sexual, de no sentir placer a sentir mucho, de no menstruar a menstruar, de tener menstruaciones con sangrados super abundantes a "normales",...


Porque la sexualidad, aunque abarca todo nuestro universo físico, también está directamente conectada a nuestras emociones y creencias, estados mentales y patrones.

Cuando despertamos nuestro fuego, nuestra energía sexual, y la alineamos con el resto del ser, el efecto es profundo y la transformación también


Nada más potente para crear, transformar y destruir que la energía sexual, la fuerza que nos dio la vida.


El Tantra es la técnica, el método, un juego de llaves donde hay que ir probando hasta que una te encaja y abre una de tus puertas y puedes descubrir una de las mil partes desconocidas que hay dentro de ti.



Aquí os dejo una llave para probar...






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